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Adultos mayores, adultos en plenitud.
En nuestra sociedad, llegar a la ancianidad puede ser algo difícil. Y es que vivimos en una
cultura en la que lo que no produce, no sirve, se arrincona, se abandona. Y en donde a una edad relativamente temprana, se
sugiere a las personas el retiro. Afortunadamente, se vislumbra un despertar en la conciencia de la sociedad en lo que se
refiere al trato y el espacio que debemos dar a las personas que han llegado a la ancianidad.
Aun así, la realidad supera el título que les queramos dar a estas personas: «adultos mayores»,
«adultos en plenitud», «ancianos» o «viejos», lo cierto es que devolvamos a nuestros ancianos el lugar y espacio que se merecen.
Diversas situaciones
Si bien es cierto que un gran sector de la tercera edad en nuestra sociedad padece discriminación
y falta de oportunidades, también es cierto que otra parte sí cuenta con el apoyo, cariño y es reconocida y apreciada por
la sociedad
En México se considera a una persona «adulto en plenitud» (ateniéndonos al término oficial)
a una persona mayor de 60 años, según una determinación de la Organización Mundial de la Salud, OMS, por sus siglas, y está basada en los niveles de desarrollo
de los países; hay países en los que la edad adulta mayor comienza a los 65, pero precisamente, determinada por su desarrollo
El qué hacer para rescatar el valor de los adultos mayores
• Imitar a la cultura oriental. En Oriente existe entusiasmo y veneración por alcanzar
una mayor edad. En China, el joven trata de igualar la pose y dignidad que le son propias al viejo, y los ancianos tienen
privilegios, como dejarse crecer la barba o hablar mientras los demás escuchan.
• Educar a la infancia del País. Con programas escolares que traten el tema de la tercera
edad, se les enseñe el valor de la ancianidad y se les lleve a visitar las instituciones dedicadas a su cuidado. Es importante
mostrar a los niños que no sólo existen asilos donde muchas veces hay ancianos tristes y enfermos, sino instituciones donde
se les dan clases de baile, de manualidades y demás talleres; que esta edad puede ser productiva.
• Educar a nuestros hijos en el seno familiar. Con palabras y, sobre todo, con el ejemplo,
llevando a visitar a los abuelitos, hablando bien de ellos, tratándolos bien, etcétera.
• Involucrar a los ancianos en la sociedad. Creando centros de esparcimiento, aceptándolos
en trabajos adecuados a su edad. Que el anciano no se sienta excluido del resto de la población y que pueda seguir sintiéndose
productivo.
Pautas, para una calidad de vida en los adultos mayores
• Propiciar la solidaridad intergeneracional.
•
Incluir al anciano en la toma de decisiones, tanto a nivel familiar como social.
• Dar acceso al anciano a los
cuidados sociales básicos, incluyendo los cuidados de la salud, especialmente para quienes viven en áreas rurales.
•
Negociar con empresas farmacéuticas descuentos a medicamentos esenciales, para facilitar su adquisición.
• Atender
en particular a ancianos infectados con sida, o a aquéllos a cuyo cargo han quedado huérfanos infectados por tal enfermedad.
•
Cuidar de los ancianos con enfermedades mentales como el Alzheimer o similares.
• Legislar y fortalecer los esfuerzos
legales existentes para eliminar cualquier abuso.
• Proteger su dignidad y su vida hasta su fin natural, proveyendo
los cuidados paliativos.
• Instar al anciano a conservar su autosuficiencia y movilidad hasta donde le sea posible.
•
Promover una cultura social donde se dé lugar al anciano y se eduque así a la sociedad, tanto en los niveles elementales como
en los profesionales.
• Animar al anciano a comprender la evolución de la sociedad actual e instarlo a que no
se sienta ajeno a ella con pesimismo y rechazo.
• Educar al anciano para el uso de los adelantos tecnológicos
elementales en el ramo de la comunicación e información.
• Favorecer una imagen positiva del anciano en sí mismo,
y desterrar de los medios de comunicación falsos estereotipos.
• Promover una educación intergeneracional, de
manera que los ancianos enseñen a los jóvenes y éstos a los ancianos en mutuo intercambio.
Favorecer la cultura del anciano
La Fundación Quiéreme
y Protégeme A.C. “Casa del Adulto Mayor” busca formar en la comunidad una cultura de respeto y apoyo hacia el
anciano, por lo que ha desarrollado varios proyectos, como favorecer el desarrollo humano como fundamento de una salud integral,
mediante talleres de crecimiento personal, y realizando visitas de acompañamiento a ancianos que viven solos en su domicilio,
así como también, prestando servicio social con calidad y calidez en los ancianos necesitados, y siendo un recurso que ellos
mismos ofrecen a personas de cualquier condición social, educativa o económica; lo mismo que asesorando a familias en el cuidado
del anciano en casa.
Para desarrollar sus proyectos, proporcionan terapias individuales y de grupo a los ancianos;
Una parte importante de su trabajo es favorecer el acercamiento del niño con el anciano mediante talleres llevados a cabo
en instituciones educativas (alumnos, maestros y padres de familia).
Estancia por un día
Éste es uno de los proyectos de la «Casa del Adulto Mayor», que se precia de ser de los primeros
en su género en todo el País y que busca, desde la humildad, ser modelo para la atención a ancianos en este asilo. La estancia
por un día es un lugar en el que el anciano que está solo por alguna razón, puede pasar el día ahí, y luego regresar a su
casa. Su objetivo es ofrecer un espacio durante el día en el que se enriquezca la vida de las personas de la tercera edad,
ofreciéndoles una oportunidad de desarrollo personal mediante actividades estimulantes, participación, apoyo y asistencia.
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